Gran Hermano

“Era un día frío y luminoso de abril y los relojes daban las trece. Winston tenía que subir a un séptimo piso. En cada descansillo, frente a la puerta del ascensor, el cartelón del enorme rostro miraba desde el muro. Era uno de esos dibujos realizados de tal manera que los ojos le siguen a uno adonde quiera que esté. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las palabras al pie “

1984 Eric Arthur Blair (George Orwell)

Mercedes Milá
Mercedes Milá, en directo durante una de las Galas del primer Gran Hermano.

En la temporada 99-2000 tuve la oportunidad de participar como Realizador en un evento televisivo de difícil repetición. Evidentemente me refiero a Gran Hermano. A veces pasado ya algún tiempo me pregunto todavía que fue aquello que movió al genial adorador de Orwell, el holandés Jonh de Mol a realizar la apuesta tan arriesgada que supuso el inicio de un proyecto de tal calado y magnitud. Finalmente el antiguo presidente de Endemol, acertó y no cabe duda de que todos aquellos esfuerzos realizados le procuraron, a nivel personal, un sitio en la historia de la televisión. Desde estas líneas intentaré presentar mi visión de este programa tal y como lo viví, desde luego en primera persona, durante las cuatro primeras entregas. No pretendo, por tanto, crear una nueva exégesis del mismo, sino ordenar, cuando menos para cuando mi memoria flojee, algunos datos, hechos y personajes, que resultaron especialmente relevantes en el momento de su arranque o con posterioridad.

Como casi siempre, mi relación con el programa empezó con una llamada de Producción. Días más tarde mantuve una reunión con Vicente Torres, en aquel momento Director de Realización de Zeppelín Televisión, Productora que introdujo el formato en España. Con posterioridad, comencé a participar en las primeras reuniones de realización que se llevaron a cabo, dirigidas en aquella época por Chema Quero, con el que me unía una gran amistad (que todavía hoy perdura) desde mis comienzos en Antena 3.

Junto con Luis Calvo (del que guardo un recuerdo inolvidable), Chema Quero ha sido uno de los Directores/Realizadores que más ha influido en mi carrera profesional. El caso es que no habíamos coincidido desde hacía algún tiempo (desde que grabamos “Scavengers” en Londres, para ser más preciso) y el reencuentro fue muy agradable.

A partir de ahí, trabajo duro, ilusiones y en algunos casos también desencantos. Y finalmente mi primer directo con Gran Hermano. A ese le siguieron muchos más. Cada uno diferente, cada uno con vida propia.

Patxi Grande, Gran Hermano
En el Control de Realización.

Fui asignado como Realizador a la casa, en Soto del Real (aunque también participé en algunas ediciones, cuando ésta fue trasladada, o mejor dicho construida nuevamente en San Agustín de Guadalix, localidad marcada también por el cine, desde el rodaje de aquel legendario “Bienvenido Míster Marshall” con el irrepetible Pepe Isbert. Participé, en mayor o menor grado, aportando al programa (me refiero al primero), antes y después del mismo, aquello que consideré oportuno. En este sentido guardo un gran recuerdo de José Velasco, el “Boss”, gracias a cuya insistencia pudimos comprender, desde el primer momento, la importancia de aquella singladura en la que finalmente nos habíamos embarcado. A partir de la segunda entrega, además de realizar el programa, o mi parte correspondiente del mismo para hablar con mayor propiedad, tuve la oportunidad de formar, por encargo de Zeppelín a algunos Operadores y Operadoras de Cámara para que, con posterioridad, se incorporasen al programa.

Durante mi estancia en las casas de Soto del Real y San Agustín de Guadalix, me ocupé de diversas tareas, siempre relacionadas desde luego con la realización. Además de algunos reportajes exteriores previos a los concursantes, realizaba mi parte correspondiente del programa en riguroso directo, aproximadamente unas cuatro horas diarias, de lunes a viernes, con excepción de los días en los que se hacía la Gala semanal o los “Prime Times”, que realizaba Chema Quero y del que yo era su segundo Realizador. También me ocupaba de la realización de algunos otros eventos, tales como las conexiones especiales, o las colaboraciones y/o retrasmisiones para distintos programas. En general coordinaba la realización del turno de tarde con Producción, siendo adjunto a la Dirección de Realización del programa, cuando menos en las tres primeras entregas. No debemos olvidar que la estructura de “Gran Hermano” se basaba en la división del trabajo en tres turnos bien diferenciados, que abarcaban la totalidad de las veinticuatro horas del día, llegando a coexistir hasta dieciséis realizadores distintos (con distintas funciones, cometidos y responsabilidades) en una misma entrega.

Obviamente me ocupaba también de la creación de piezas separadas, de hacer resúmenes diarios, “cebos”, etcétera.

A partir de la cuarta entrega, pedí ser asignado a otros nuevos proyectos, por entender que mi ciclo en ese “Gran Hermano” de los comienzos, había concluido, aunque al continuar trabajando en Zeppelín Televisión nunca llegué a romper del todo mi relación con el programa, que hoy observo con ojos más técnicos y una cierta distancia, no exenta, claro está, del afecto que procura la misma.

John de Mol Gran Hermano
John de Mol hizo posible Gran Hermano.

Algo de Historia

Paul Romer fue el Productor Ejecutivo de Endemol encargado de crear y lanzar el programa, el cual se emitió por primera vez en la cadena privada holandesa Verónica con el nombre de BigBrother. La Casa se situó en Almere, una población cercana a Ámsterdam y desde su comienzo apuntó maneras. Es más, sus cifras de audiencia fueron absolutamente espectaculares. Salió en antena desde mediados de Septiembre hasta finales de Diciembre de 1999, con días en los que se llegó a alcanzar hasta un 45% de share, manteniendo medias del 27,5%. La media del último día de emisión fue de un 53,6%, con picos que llegaron a alcanzar el 81%. Es decir, de cada 100 personas viendo televisión 81 lo hacían viendo BigBrother. Realmente impresionante.

Como un reguero de pólvora el formato se extendió por toda Europa. Alemania, Polonia, Inglaterra, Portugal o España participaron o participan de las ediciones regionales del mismo. Con éxito generalmente y salvo la excepción de Alemania, en donde sin llegar al fracaso no terminó de gustar y/o convencer a la audiencia todopoderosa. Aun así, debemos recordar que al Casting previo, se presentaron en ese País 20.000 personas interesadas en participar en el mismo. Finalmente se desató el entusiasmo y hasta la ARD (cadena pública alemana) tuvo su propio proyecto.

El caso de Estados Unidos merece una especial mención ya que las operaciones encaminadas a presentar el programa en los USA, culminaron con el acuerdo entre Endemol y la CBS, con lo cual y por primera vez, una cadena americana encargaba a una productora europea una producción directa cercana a los cien días. Con ello se rompía la tradición histórica que tomaba justamente el camino contrario. La lucha por hacerse con el formato fue realmente dura y en ella participaron entre otros la FOX, USA Cable Network y ABC que finalmente no se hicieron con el codiciado producto, por el que se desembolsó definitivamente 3.000 millones de pesetas (algo más de 18 millones de euros). En España, la producción del programa parece que se situó en torno a los 1.300 millones (de pesetas).

Gran Hermano I

La primera edición de “Gran Hermano” se configura como un fenómeno difícilmente repetible en la historia de la televisión española. Comenzó el 23 de abril del año 2000, un domingo lleno de ilusiones, y terminó después de noventa intensos días un 21 de julio. Como ya he mencionado algunas líneas más arriba, la primera casa se construyó en Soto del Real. En esta edición participaron 10 concursantes, de los cuales cuatro abandonarían el concurso por distintos motivos. El ganador, como de todos es conocido fue Ismael Beiro.

Patxi Grande Gran Hermano
Con Chema Quero, realizando una de las primeras Galas.

Nos estrenamos con 29 cámaras, número que en ediciones posteriores ha ido ascendiendo, hasta sobrepasar las 60, si tenemos en cuenta las “robotizadas”, operadas remotamente desde el Control de Realización.

En cuanto al tema de las audiencias, los datos varían, si se consultan distintas fuentes, aunque lo que sí es evidente es que las mismas fueron espectaculares y probablemente irrepetibles, cuando menos en programas de las mismas características. La gala final, en la que tuve la suerte de participar, obtuvo un número de espectadores en torno a los 9.105.000, con un share del 70,8%.

En realidad, cifras difícilmente superables, como la que se alcanzó el día que se produjo la salida de Mª José Galera, con 11.745.000 espectadores, una cifra redonda que deja pequeña cualquier audiencia actual. Siguiendo a Ricardo Vaca (El Ojo Digital) los números, en cuanto al seguimiento de audiencia fueron: 14,4 millones de ciudadanos viendo Gran Hermano I con 48 minutos de promedio por espectador, con una audiencia media de 5.296.000 espectadores y una cuota de pantalla del 36,5 por ciento.

El programa fue magníficamente conducido por Mercedes Milá que presentaba las galas semanales. Fernando Acaso, se ocupaba de los resúmenes diarios y de la recepción de los concursantes cuando estos abandonaban la casa. El eslogan de esta edición, que dirigió Roberto Ontiveros, fue: “Bienvenidos a la vida en directo”.

Comenzaba, sin lugar a dudas, la nueva telerrealidad.

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