Prensa en Haití

A lo largo de mi carrera profesional, he tenido la oportunidad de realizar varias series documentales de largo recorrido, visitando algunos países del mundo.

Carnet de Prensa.

En ellas, he filmado distintas civilizaciones y culturas perdidas, en lugares no menos perdidos, a veces inhóspitos, de difícil acceso o con diversos riesgos. Las series de largo recorrido siempre son un reto de producción y suelen presentar enormes dificultades en la grabación (o filmación) de los distintos capítulos, ya que los mismos pueden desarrollarse en parajes muy diversos y distantes entre sí. En la Amazonia o recorriendo el río Orinoco en pequeñas canoas, con largas jornadas inacabables de marcha a través de la selva, he podido filmar a los Yanomami, los Panare o los Piaroa, en sus poblados recónditos, conviviendo incluso con ellos, en algunas ocasiones. He manejado todo tipo de cámaras y formatos.

Podíamos estar unas semanas en la selva, grabando ancestrales ceremonias indígenas (como la del Yopo, potente droga que los Chamanes usan en sus rituales) para después pasar, luego de un peligroso rafting por el río Carinagua, a filmar tras un viaje agotador en avión, la Pirámide del Sol en Teotihuacán. Pasábamos de Venezuela a México, de Brasil a Puerto Rico, para acabar en Puerto Ayacucho, en la frontera con Colombia, desplazándonos por el Caribe para terminar rodando en la República Dominicana. El río Meta o el Amazonas eran nuestros anfitriones durante algunas semanas, y después el desierto en Marruecos. La lluvia torrencial precedía a la arena infinita del Sáhara. Una semana grabábamos una ceremonia Vudú en una aldea cercana a Puerto Príncipe, en Haití, para la siguiente acabar en Santo Domingo o en Manaos, navegando en Bongo por el río Madeira hasta Porto Velho, ya en plena selva brasileña. O en el mejor de los casos descansábamos en Miami o en Ciudad de México, donde reponíamos fuerzas hasta la siguiente etapa.

Como curiosidad, conservo el carnet de Prensa Extranjera, que tuvo a bien concederme el Gobierno de Haití en la primera de mis visitas e esas tierras. Por motivos obvios, me he permitido sustituir la fotografía original por uno de los fotogramas de “La novia de Frankenstein” que interpretó de forma magistral, Boris Karloff en 1935.

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