Ángulos de Cámara

Dentro de los conceptos básicos que debe dominar un Realizador, podemos encontrar el tema  recurrente de los planos, su composición, medida y posicionamiento espacial. En esta ocasión vamos a ocuparnos de este último asunto, los ángulos básicos en los que podemos posicionar nuestra cámara en el espacio, sin confundirlos, eso sí,  con los “Ángulos de Objetivo” (medidos en grados) de los cuales hablaré en otra ocasión. Evidentemente, existen tantos como posiciones reales se pueden realizar, pero aquí solamente expondremos los más básicos, generalmente aceptados en todos los manuales y tratados como tales.

Angulo visual by SirSlither
Ángulos de Cámara (Copyright SirSlither).

Para poder entender mejor de lo que estamos hablando, utilizaremos una composición gráfica creada por SirSlither, propietario del Copyright (Creative Commons) correspondiente a la misma y al que desde aquí agradezco su trabajo.

En primer lugar debemos comprender que el objetivo de nuestra cámara debe ser la extensión física de nuestro ojo. En este sentido si nos posicionamos de frente y podemos observar un objeto (en este caso un sujeto) a la altura natural de nuestro ángulo de visión, estaremos componiendo (siquiera de forma instintiva) el denominado “Ángulo Normal” (AN). Podemos definir este ángulo como de carácter primario, y tomar como lugar común que todos los demás nacen de él. Es el ángulo natural por excelencia.

Por consiguiente, si elevamos la posición de la cámara, (en un tercio del total de su altura por ejemplo) y la inclinamos hacia abajo (entre 20 y 40 grados como norma general) hasta conseguir un encuadre del mismo tamaño que el que teníamos con el AN, obtendremos el “Ángulo en Picado” (AP).

Si seguimos elevando la altura de la cámara y proporcionando la inclinación correspondiente (hacia abajo en esta ocasión también) obtendremos un “Ángulo Cenital” (AC).

Volvemos al plano producido por el AN. Desde él y bajando la altura de la cámara (un tercio por ejemplo de su altura total) y dotándola de la inclinación pertinente (esta vez hacia arriba y en la misma medida que en el AP, pero en dirección contraria)) obtendremos el “Ángulo en Contrapicado” (ACP).

Finalmente el denominado “Ángulo Nadir” (ANR) se compone buscando un punto aún más bajo para posicionar la cámara. Aplicaremos la inclinación pertinente (en esta ocasión hacia arriba) y obtendremos el plano correspondiente a este ángulo de posicionamiento de cámara.

En algunos países y/o manuales se denomina indistintamente a estos ángulos de posicionamiento, “Tipos de Plano”, “Composición angular de Plano”, “Referencia espacial del Plano” o “Altura del Plano”. Todos ellos vienen a indicar la misma cosa, es decir la posibilidad existente de posicionar la cámara espacialmente en distintos lugares (o desde distintos “tiros” si se prefiere, por utilizar una terminología bastante extendida, aunque no necesariamente correcta) y a distintas alturas y ángulos de inclinación.

Más importante que el uso de una nomenclatura u otra es el efecto que el empleo de estos distintos ángulos produce en el Espectador. Como a nadie se escapa, no se obtiene el mismo resultado narrativo si se emplean unos u otros. De esta forma, el AN produce una sensación natural, neutra, que permite continuidad en el contenido de la narración. Generalmente tiene poca incidencia plástica, aunque puede llegar a tenerla, como en el caso de algunos Realizadores consagrados que aportan la misma (esa incidencia plástica) como ejercicio de estilo o para dotar la secuencia de un valor añadido. Al caso Michael Curtiz o Ingmar Bergman.

Lo que sí debemos tener siempre en cuenta (como antes ya apuntábamos) es que el ángulo que utilicemos para componer nuestro plano va a tener una influencia considerable en el Espectador, produciendo en él distintos efectos. Por tanto, queda claro que debemos utilizar distintos ángulos en relación precisamente a ese efecto que pretendemos producir.

Podemos resumir esos efectos de la siguiente manera:

Primero: aquellas tomas realizadas en ángulos picados provocarán en el Espectador un sentido de fuerza o superioridad respecto del sujeto o sujetos retratados. En este sentido un ángulo picado ayudará al Realizador a poner de relieve la inferioridad, el aislamiento, la impotencia o la falta de personalidad del sujeto sobre el que se realiza la toma. Esto es lo que Gerald Millerson denomina “impacto emocional de los ángulos extremos” y que provocan el binomio fuerza-audiencia/debilidad-sujeto.

Segundo: por el contrario las tomas realizadas con ángulos contrapicados, producen efectos de signo contrario (debilidad-audiencia/ fuerza-sujeto) a los que acabamos de comentar. De esta forma, el sujeto se vuelve más estable y poderoso, pero también siniestro o fuera de sí. Es una fórmula invariable para retratar la lucha interior y en ocasiones, el mal. Con este tipo de ángulos se consigue hacer parecer más fuerte al personaje, pero también más dispuesto a la mentira o la traición. El contexto psicológico es muy amplio y de él depende, en gran medida, aquello que el Espectador finalmente va a considerar. Por tanto nuestro personaje podrá aparecer (a ojos del Espectador) como autoritario y despreciable (dependiendo del contenido psicológico que le rodee como apuntábamos) o bien todo lo contrario, como un sujeto lleno de determinación, un líder o un ser compasivo cargado de dignidad.

Es por tanto necesario conocer y manejar con la debida corrección los ángulos (en altura) de cámara. Esto nos ayudará mucho a la hora de poder transmitir a nuestra audiencia el contenido narrativo exacto que buscamos y el impacto emocional perseguido. En los Programas de Entretenimiento (y en los Documentales, entre otros géneros) el uso apropiado de los ángulos y alturas nos permitirá “hablar un lenguaje” más cercano al Espectador, y nos proveerá de muchas y satisfactorias herramientas para poder alcanzar su ansiada atención.

El impacto emocional no es privativo, por tanto, de las Series de Ficción o de los Largometrajes, aunque en estos alcanzan, probablemente, cotas referenciales para el resto de facturas y formatos.

Es tarea del Realizador formar (si no vienen formados ya de los Institutos, Academias, Escuelas o Facultades) a los Ayudantes de Realización, Operadores y Ayudantes de Cámara primerizos, en la práctica, uso y contenido de estos distintos trabajos con ángulos. Lamentablemente hoy en día, muchos Realizadores, pletóricos de su propio egocentrismo o faltos en el mejor de los casos de tiempo, se despojan (con considerable facilidad) de esa obligación no escrita, que forma parte (indudablemente) del oficio propio y que consiste en enseñar, ayudar y formar como profesionales en la práctica, a los más noveles. “Indocti discant, et ament meminisse periti”.

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