Realización Moderna

En mi anterior Blog, un Ayudante de Realización me preguntaba acerca de las distintas formas de expresar la progresión emocional desde el punto de vista del Realizador. Bien es cierto que es este un tema abierto y que debería ser tratado en compartimentos temáticos. De esta forma, no se compadecen el ritmo necesario para un documental, el de un programa tipo concurso o el de una serie de ficción. Analizar las necesidades de ritmo para cada formato exceden, como es obvio, la naturaleza de este Blog, no obstante, sí podemos contar con algunas normas básicas que nos ayudarán bastante a la hora de encarar los distintos procedimientos existentes. La cuestión acerca de cómo conseguir distintas progresiones emocionales a través del ritmo posee un cierto contenido subjetivo. Y este contenido se manifiesta tanto desde el responsable de la realización, como del público objetivo al que la misma va dirigida. Respecto del Realizador, tendemos a objetivizar nuestro propio concepto del ritmo. Craso y primer gran error. Respecto del público objetivo, sólo cabe el análisis anterior a la realización. De esta forma encontraremos que no es lo mismo trabajar contenidos infantiles (target 2 a 7 años p.e.) para adolescentes (musicales p.e.) o para adultos (documental, serie de ficción, etc). Mención aparte merece, en general, la realización de contenidos deportivos, donde el público objetivo se amplia generosamente y se precisa, además y como dato añadido, una exploración específica y directa del evento. Así, no es lo mismo realizar un partido de fútbol, que uno de water polo.

Realización Moderna
Realización Moderna.

Si abundamos un poco en el propio concepto “progresión emocional” podremos encontrar algunas claves útiles. Este concepto tiene que ver con la capacidad del espectador, para, partiendo de un estado emocional dado cambiar de forma más o menos progresiva a otro u otros. En realidad parece más conveniente usar el término “velocidad de progresión” para definir estos cambios. Y es esta velocidad de progresión, sobre la que nosotros, los Realizadores, debemos incidir positivamente (aumentándola) o negativamente (disminuyéndola) como un instrumento más en la transmisión de imágenes con contenido.

Aumentando la velocidad de progresión emocional, aumentaremos (en lo básico y por categorizar) el ritmo, disminuyendo esta velocidad obtendremos el punto contrario. Precisamente nuestra destreza debe encaminarse a buscar el equilibrio de esa velocidad y de las distintas progresiones emocionales que produce. Además, debemos ajustar, a priori, el ritmo deseado al contenido y sobre todo a la duración del espacio (programa, serie o evento a realizar) ya que los ritmos rápidos tienden a cansar al espectador, agotándole (a él y a su interés por el programa) produciendo efectos contrarios a los deseados. Por tanto, he aquí nuestra primera clave: ritmos rápidos sólo para espacios con duración breve o limitada, p.e. un vídeo clip musical. El ritmo lento produce también un cierto efecto agotador en el que lo recibe, resultando por demás aburrido (también y emocionalmente carente de interés, triste, etc) y en la mayoría de los casos con un negativo efecto de dispersión. Es decir, influye de forma negativa en la concentración del espectador. Malo, sin lugar a dudas.

La realización moderna debe, por tanto, valorar todos estos factores anteriores y encauzar las necesidades reales de progresión emocional, evaluando las mismas para finalmente dictaminar cual es el ritmo adecuado para tal o cual programa. En la práctica de hoy en día se tiende a igualar los registros, con lo que basta con pasearse por los distintos canales para observar el mismo corte de realización en programas o espacios distintos y que necesitarían ritmos y realizaciones ad hoc, pero nunca iguales. En la siguiente entrega, repasaré, siquiera de forma muy breve, algunos factores que pueden jugar a nuestro favor a la hora de conseguir ese ritmo deseado, que encamine correctamente la progresión emocional para resaltar el contenido que deseamos transmitir, en la forma y manera oportuna.

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