Misterios de Teotihuacán II

¿Por qué sus antiguos habitantes vertieron miles de toneladas de tierra sobre la ciudad? ¿Con qué objetivo? Como quiera que fuese, la Pirámide estaba cubierta por no menos de cuatro metros de tierra en toda su extensión, que se supone fueron cuidadosamente depositados antes del abandono de la ciudad…  ¿Por qué lo hicieron?

Entramos en el terreno de los misterios y las elucubraciones…

¿Por qué lo hicieron?
¿Por qué lo hicieron?

En realidad la primera pregunta que debemos plantearnos es acerca del origen del propio asentamiento y del pueblo que lo llevó a cabo. Cual de entre todas las culturas mesoamericanas coincidentes en el tiempo, tuvo la capacidad (y la voluntad) de llevar a cabo semejante proeza arquitectónica. Aunque el tema es muy complejo y poco pacífico podemos aventurar (siguiendo a parte de la arqueología oficial)  que el origen de Teotihuacán se puede datar entre los siglos I y III de nuestra era, y que probablemente fue abandonada (quizás no sea esta la expresión más apropiada) en torno al 700 o 750, aunque hay quienes sitúan este hecho tanto con anterioridad como posteriormente (en un abanico de unos cien años).

Parece ser que la agricultura fue la actividad económico-social que fundamentó el apogeo de la misma, que según algunas fuentes llegó a contar con no menos de ¡200.000 habitantes! Realmente si lo comparamos con la población media de muchas ciudades actuales supone todo un hito. Pero también un reto. Canalizaciones, abastecimiento (fundamentalmente de agua y comida) mantenimiento de la limpieza y el orden, enterramiento… En fin, daría para escribir varios tomos. Entre las muchas opiniones que hay al respecto, destacaré aquella que apuesta por asimilar sus pobladores originarios con una mezcla de pueblos autóctonos mesoamericanos, entre los candidatos se encontrarían los Totonacos y los Nahuas. También se estudia la influencia de la cultura Tolteca sobre los mismos…

Pero básicamente hablamos de conjeturas.

Siguiendo la gran avenida (realmente imponente) conocida por la Calzada de los Muertos (que compone el eje norte-sur del conjunto) cuya orientación hacia el este presenta una desviación con respecto al norte geográfico de 15 grados y 30 minutos acabamos en la denominada Pirámide de la Luna (en torno a los 43 metros de altura) que compite a lo largo de este impresionante desarrollo arquitectónico con la del Sol, la más grande del conjunto con 63,5 metros (aproximadamente) de altura. Con 238 escalones posee una gruta en su interior, además de distintos túneles y características matemáticas, físicas y ópticas, que harían este artículo interminable, siquiera las mencionara por encima.

Desconocían la Rueda...
Desconocían la Rueda…

Durante la grabación de nuestro documental tuvimos la gran suerte de coincidir con el reputado profesor de la ASU (Universidad Estatal de Arizona, USA) Saburo Sugiyama, que dirigía una serie de excavaciones, fundamentalmente en la Pirámide de la Luna. Precisamente allí pudo descubrir bajo la actual construcción otras siete pirámides superpuestas una sobre otra hasta presentar el aspecto que hoy todos podemos ver en la Pirámide de la Luna. Es el equivalente a las capas de la cebolla, se quita la primera y aparece la segunda, la tercera, etcétera.

Si es complicado establecer el origen de este pueblo, e incluso identificarlo como tal, podemos encontrar todavía más misteriosa la causa (o causas) del abandono de su ciudad y asentamiento principal. Por qué esta cultura constructora, decidió abandonar el valle se nos presenta como un fenómeno desconocido aun hoy en nuestros días, siendo muchas las explicaciones (tantas como opiniones) que se dan al respecto.

Se apuesta por concluir que la decadencia y posterior abandono vino de la mano de las luchas tribales entre los distintos clanes o familias y los consiguientes desordenes sociales que estas situaciones llevaron aparejadas. Pero tampoco hay pruebas significativas de destrucción por guerra o conflicto… En cuanto a las causas naturales se baraja como mejor opción para acabar con este pueblo de base agrícola la sequía pertinaz e irremediable. Parece ser que los desórdenes sociales, junto con fenómenos de origen natural y los incendios provocados en la ciudad (como hoy sí parecen estar bien constatados) conformaron un cúmulo de sucesos que trajo en su conjunto el final de aquella cultura mesoamericana. Nuevamente más conjeturas.

En definitiva, con haber avanzado mucho en los últimos cien años en el conocimiento que tenemos sobre esta maravilla de la civilización humana, siguen siendo los misterios que rodean tan profunda manifestación social y cultural fuente inagotable de estudio. ¿Cómo pudo este pueblo poseer los conocimientos matemáticos y astronómicos necesarios para realizar la construcción de tal portento arquitectónico careciendo de un pilar tan fundamental para el desarrollo de la civilización como es la escritura? Pero además tengamos en cuenta una última anotación: no tenían herramientas de metal, no poseían animales de carga y, sobre todo, desconocían la rueda. Y a pesar de todas estas carencias edificaron una urbe magnífica, que todavía hoy, más de mil años después, nos maravilla y sobrecoge cuando tenemos la suerte de poder pasear por sus calles y recogernos a la sombra de sus Pirámides.

Doctores tiene la Iglesia.

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